Médicos que han dejado de ser contratados para realizar sustituciones; ingenieros de obras públicas que se han quedado sin trabajo por el desplome de la inversión en infraestructuras; profesores que ya no imparten actividades extraescolares; periodistas víctimas de la fuerte caída de los ingresos publicitarios en sus medios de comunicación; arquitectos sin proyectos por la crisis interna de la construcción y del sector inmobiliario; o científicos que han tenido que dar carpetazo a sus investigaciones ante la falta de dinero público y privado para financiar la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación). El desempleo, en contra de lo percepción generalizada, se ha cebado en mayor grado con los extremeños mejor preparados. De hecho, desde el inicio de la depresión económica, el número de titulados universitarios en situación de paro se ha triplicado.
Un mensaje ha prevalecido durante todos estos años: los mejor formados son los que mejor resisten la crisis. Sin embargo, la realidad parece resquebrajar ese principio. Dos datos: en octubre del 2006 había en Extremadura unas 6.600 personas, con estudios superiores finalizados, en paro; hoy, de acuerdo con la Encuesta de Población Activa (EPA) que realiza el Instituto Nacional de Estadística, son 20.400. Es decir, su número se ha multiplicado por tres en seis años.
Frente ha esto, la incidencia del desempleo ha sido proporcionalmente menor entre los grupos sociales con menor nivel académico. Así, actualmente hay 78.100 extremeños sin trabajo y que han realizado Educación Secundaria, Bachillerato o Formación Profesional (FP. Antes de la crisis eran la mitad, 37.000. E igualmente, los parados con estudios primarios se han duplicado (de 7.600 a 15.300).
LA POLÍTICA DE RECORTES
No se trata de una mera cuestión estadística. Organismos como el Servicio Público de Empleo de Extremadura (Sexpe) lo llevan percibiendo meses. También se habían dado cuenta de esta circunstancia los sindicatos. Miguel Coque, secretario de Formación y Empleo de CCOO de Extremadura, corrobora que "hoy por hoy el desempleo afecta más a las personas más cualificadas". En su opinión, la causa principal está en las políticas de fuertes recortes que se está aplicando, no solo en las empresas, sino también y principalmente en las administraciones públicas. "Vivimos en una comunidad autónoma con un tejido empresarial fuertemente dependiente de la administración. Con los recortes de la Junta, de las diputaciones y de los ayuntamientos se está destruyendo todo el empleo de calidad que existía en las empresas que les realizaban servicios externalizados", señala.
La información que maneja el Sexpe también apunta en esta dirección. El análisis del mercado laboral que realizó el Observatorio de Empleo en octubre recogía que el número de parados con enseñanzas universitarias ha aumentado por encima del 50% en los dos últimos años. Por su parte, entre aquellos que tienen FP, lo ha hecho entre un 34 y un 40%. Y en el caso de los extremeños con estudios secundarios, ha crecido entre un 15 y un 20%. Por debajo de esos porcentajes está la evolución de los desempleados sin estudios o con estudios primarios. Eso sí, de los 132.750 parados que había en la región al cierre de octubre, casi 100.000 poseen un nivel de formación básico (solo primer nivel de Secundaria o inferior).
Coque opina que el mensaje los más preparados, resisten mejor la crisis está perdiendo vigencia: "la crisis primero se cepilló a los trabajadores menos cualificados y ahora afecta mucho más a los más formados". Esto, bajo el punto de vista del secretario de Formación y Empleo de CCOO, puede tener unas consecuencias muy negativas para la economía regional. "Nos estamos cargando el tejido productivo que más valor añadido nos proporcionaba, el que nos puede hacer diferentes y competitivos", explica.
"Las empresas prefieren retener a los trabajadores más cualificados, pero llega un momento en que no pueden seguir funcionando", advierte Jesús Pérez Mayo, profesor de Economía Laboral de la Universidad de Extremadura. El apunta a otras consecuencias: "esto generará un mayor gasto en las prestaciones por desempleo y una menor recaudación impositiva; porque generalmente los más cualificados tienen remuneraciones más altas y por tanto pagan más IRPF, y compran más y por tanto pagan más IVA".
ADIÓS INGENIEROS
La erosión que la situación económica está provocando en el mercado laboral extremeño no es ajena a prácticamente ningún campo de actividad. Así, por ejemplo el número de profesionales del ámbito de la arquitectura y las ingenierías técnicas que están en paro prácticamente se ha duplicado desde el 2009, hasta alcanzar los 925 desempleados. "Hemos pasado de ser una profesión casi sin paro a superar ya la tasa del 10%, que, aunque parece baja, es alta para nuestro colectivo", explica Rafael Pagés, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Obras Públicas de Extremadura (con 820 colegiados). En este caso, el frenazo que ha sufrido el sector de la construcción y, en concreto, la inversión pública en edificación e infraestructuras, está siendo clave. "La actividad está muy parada".
Pero no es un caso aislado. En ámbitos como los medios de comunicación, la economía, los servicios financieros, la investigación, los servicios veterinarios o la administración pública el desempleo ha aumentado en torno a un 50% en los últimos dos años, según los datos que maneja el Sexpe. Rafael Pagés además denuncia el incremento de la precariedad laboral: "aprovechando las circunstancias, las empresas ofrecen empleo con unas condiciones laborales muy malas, difícilmente aceptables".
Ante esta situación, la emigración se ha convertido en uno de los puntos de fuga para los profesionales en paro. El Colegio Oficial de Ingenieros de Obras Públicas, por ejemplo, está trabajando con distintos organismos e instituciones extranjeras para canalizar las ofertas de trabajo destinadas a sus especialistas en países como Brasil, Colombia o México, donde hay una creciente demanda de ingenieros. "También desde Alemania han llegado ofertas. Pero, aunque es una salida laboral, constituye un derroche que este país no se puede permitir. Nos estamos gastando el dinero en formar a nuestros ciudadanos para que luego otros países lo aprovechen", indica el decano de este colectivo en Extremadura.
HAY QUE SERGUIR FORMÁNDOSE
Pese al gris panorama, Coque y Pagés coinciden en que la formación es y seguirá siendo un valor extra en el mercado laboral. "Las personas más cualificadas encontrarán antes salida laboral. Al tener mayor formación tienen más opciones y oportunidades, hay más trabajos que pueden desarrollar", subraya el primero. "Ante la falta de actividad, es momento de formarse. La formación abre puertas", racalca el segundo. Y la realidad parece darles la razón. El paro ha aumentado con mayor intensidad entre los grupos sociales más preparados, pero lo ha hecho el empleo. Actualmente hay 114.600 titulados universitarios ocupados, 12.600 más que antes de la crisis. Otra cosa es bajo qué condiciones trabajan, porque "la precariedad y la sobrecualificación están creciendo", indican estas fuentes.
Fuente: Periódico de Extremadura