Los jóvenes que buscan un empleo temporal lo tienen más difícil en Extremadura que en la mayoría de comunidades autónomas
Si tiene más de 45 de años, considérese un privilegiado por vivir en Extremadura, una región en la que proporcionalmente y comparado con el resto de España, se firman más contratos temporales a personas mayores de 45 años. Y si es un veinteañero o treintañero, pues al revés: lo tendría más fácil en la mayoría del resto de comunidades autónomas del país.
El dato viene a desmentir la creencia extendida de que alcanzada cierta edad, encontrar trabajo es una utopía. Se trata de una de las conclusiones que figuran en la memoria anual del CES (Consejo Económico y Social de Extremadura), un documento que supera las setecientas páginas y que resulta especialmente útil para conocer la realidad del territorio analizado.
En uno de sus capítulos, el dedicado al mercado de trabajo y las relaciones laborales, los autores constatan que con las cifras oficiales en las manos, se da la paradoja de que a la hora de firmar un contrato temporal, la región se lo pone más fácil a los mayores de 45 que a los jóvenes, hablando en términos proporcionales y con la media nacional como referencia. Durante el año 2010, en la comunidad se firmaron 414.116 contratos temporales. El pastel se repartió de la siguiente manera: 27 de cada cien contratos fueron para mayores de 45, el 26 por ciento para treintañeros, el 19 por ciento para menores de 25, y por último, un 14 por ciento para los de 25 a 29 y el mismo porcentaje para quienes tienen entre 40 y 44 años.
Si enfrentamos esas tasas a las nacionales, el resultado es claro: las de Extremadura son más bajas en el tramo que va hasta los 39 años, y más altas a partir de los 40. Más aún: la diferencia se dispara en los contratos temporales realizados a mayores de 45 años, donde el porcentaje extremeño es casi un diez por ciento superior al nacional.
«Es curioso y no fácilmente explicable», reconocen los autores del informe, quienes a continuación, citan algunas posibles causas. «Pudiera deberse -escriben- a factores relacionados con la estructura productiva extremeña, las características del sistema educativo o a las pautas de comportamiento familiar y otras causas (como el fuerte peso del sector servicios y la prolongación de la formación orientada a las oposiciones) que pueden influir en esa incorporación más tardía al mercado de trabajo de la juventud extremeña».
Manuel Flores, presidente de la comisión de Desarrollo Regional del CES, recuerda que el tema suscitó cierto debate entre los expertos que elaboraron el informe. «Las cifras nos sorprendieron y las discutimos», apunta Flores, que entiende que la explicación puede estar en las particularidades de la economía regional. «Está aceptado que el tejido industrial extremeño es débil y escaso -reflexiona-, y eso hace que algunas cosas sean diferentes a lo que sucede en otras regiones, lo mismo que también ayuda a explicar que estemos sufriendo la crisis de forma distinta».
Flores alude también a otras posibles causas que pueden contribuir a explicar la paradoja extremeña. «La existencia de empresas consolidadas, la uniformidad de los salarios o el hecho de que las empresas prefieran a trabajadores con experiencia -argumenta- pueden estar detrás de estos datos, que en cualquier caso, se complementan con otros, como el aumento de las matriculaciones en las enseñanzas no universitarias».
Fuente: hoy.es
Noticia relacionada: La tasa de movilidad laboral más baja del país. Fuente: hoy.es